Enseñanza en el Diseño y la libertad de acción

julio 18, 2008

 

No es posible identificar diferencias en el proceso de enseñanza de la arquitectura si no se plantea como premisa básica la comprensión por parte del alumno de que es dueño de la libertad de crear.

Cada proceso de diseño arquitectónico trae aparejada la decisión del individuo de tomar los conocimientos que se le han entregado en los años de formación y generar, mediante un proceso metacognitivo, la solución al encargo entregado.

Por ello, los académicos se dividen en aquellos que entregan las soluciones y los que obligan al alumno a descubrirlas. Los primeros mediante la consolidación del pensamiento desde la puesta en marcha de todos aquellos conceptos ya aprendidos y la correcta ejecución de éstas; los segundos, en cambio, aspiran a que el alumno conciba sobre la base de la libertad de elección.

Hay discusiones respecto de aquello. En las aulas universitarias hay seguidores y detractores de ambas posturas, por cuanto ambas determinan caminos válidos para que el postulante a arquitecto enfrente su posterior vida laboral. Sin embargo, este acento referido a las competencias laborales desperfila el proceso creador que el propio alumno, en su búsqueda, puede definir.

El hacerse cargo como premisa, la búsqueda del discurso arquitectónico y su coherencia final permiten que el sujeto encuentre caminos muchas veces insospechados para resolver la problemática. Si el acento es por ejemplo lo referido a la espacialidad, éste deberá encontrar el camino adecuado para hacer de ésta aquella cualidad indiscutible y reconocible en la arquitectura. El cómo resolverá las variables técnicas también pasa a ser parte del proceso creativo.

La estructura, las instalaciones, el manejo energitérmico, entre otros, deberán ser resueltos dentro del proceso final de diseño por cuanto proyectos existen como alumnos existan.

El proceso plano donde la técnica supera a la arquitectura establece todo lo contrario. El alumno tiende a diseñar sobre la base de la técnica, siendo el proyecto de arquitectura una resultante de aplicación de elementos predeterminados.

Surge la pregunta ¿es capaz el alumno de resolver todas las variables en un proyecto en la medida que adquiere libertad en sus decisiones? Por cierto que sí, pues el proceso creativo detona la necesidad de reinterpretar la técnica en favor de la espacialidad, del objeto arquitectónico y de sus atributos.

¿Este alumno podrá insertarse en el mundo laboral? Ciertamente, y con mejores opciones pues entenderá el cómo conjugar las variables determinantes, por él priorizadas, para mejorar la obra de arquitectura.

El desafío es, entonces, de los académicos. Ellos son los llamados a fomentar el proceso creativo del alumno, pero desde un punto de vista multidisciplinario.

Por último, una frase para la reflexión de los académicos:

“El arquitecto tiene que tomar una postura transgresora en la sociedad de la que es parte, postura que ha de partir irremediablemente de una forma distinta de ver la realidad”

Peter Eisenman, en charla con estudiantes de arquitectura en el City Collage de Nueva York

5 comentarios to “Enseñanza en el Diseño y la libertad de acción”

  1. Djanira Santos said

    El docente pude interferir en el proceso creativo,abriendo nuevas experiencias atravez del conocimiento,vale hacer notar, que no podemos omitir la tecnologia ya que enseñando a manejarla positivamente,habre nuevas puertas para satisfacer las necesidades creativas,impusandolo a innovar y desarrollar nuevos conocimientos y aplicaciones a dicho proceso.

    • adelrio said

      Claramente el aporte del docente puede confundirse con una guía determinada. En los procesos creativos nada puede estar más equivocado, pues soluciones existen como personas las buscan.
      El uso de la tecnología, a mi juicio, debe colaborar a que el alumno encuentre caminos de reflexión de tal manera que el docente entregue, mediante la dicusión, nuevos caminos.
      La búsqueda debe ser permanente de ambos y la relación debe convertirse en un diálogo enseñanza – aprendizaje mutuo.

    • adelrio said

      Bueno, la idea es que no lo haga y se convierta en un facilitador.
      La tecnologíoa se aplica, en la medida que el recurso sirva para que el alumno encamine sus propias demandas. Por ello, las canaliza en pro de lograr su objetivo final.

  2. Marco Ant. Cordero said

    Libertad de crear: hay quienes no desean asumir tal responsabilidad; por lo que hay que dirigibles hacia la autoconfianza, antes que al acto creativo.

    El crear conlleva respeto por uno mismo, y en alguna oportunidad nos encontramos con algunos inhibidos al hecho, por lo tanto la primera tarea de maestro esta dirigida a que se descubra el valor real de la piedra a pulir, y obtener de esta el máximo reflejo…, sin olvidar que no todos somos diamantes, pero todo diamante necesita una montura para lucir.

    • adelrio said

      Probablemente pensar en que cada uno de nuestros alumnos es una piedra que tallar y posteriormente pulir puede ser una metáfora que puedo compartir o no. Me parece que lo importante en un proceso de aprendizaje en libertad es lograr que el estudiante sea libre en proyectar y sólido en la argumentación que valida su propuesta.
      En otras palabras, será él quien descubra quién es o quien desea ser.

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